
REFLEXIÓN SOBRE EL CARÁCTER SOCIAL DE LAS HERRAMIENTAS WEB 2.0 Y SUS IMPLICACIONES EN EL ÁMBITO EDUCATIVO
Por Nancy Stella Vesga Hernández
El mundo en la red es básicamente relaciones en movimiento. La generación de conocimiento, el desarrollo de aprendizajes, los instantes relacionales en la forma de ver el mundo, es hoy un acontecimiento que aunque asume la analogía de enlace busca contactar personas.
Por ello se puede decir que algo ha cambiado en la forma como el ser humano reconfigura sus relaciones con el mundo de la vida. Hace de su mundo objetivo, social y subjetivo una interacción constante con su entorno próximo. Ya el solo hecho de salir de la oficina, preparar su desayuno, entrar en una fiesta o el imperativo más profundo puede convertirse en tema de conversación y en la forma de manifestarse y de construir su zona de desarrollo próximo.
Sin embargo, dicha construcción de mundo requiere de un acto de responsabilidad ética que parte desde el sentido que el usuario le de a la construcción de conocimiento y la generación misma de nuevas significaciones del mismo. A este hecho se le suma el poder que ha adquirido la persona desde su capacidad y la forma con reconstituye una parte del todo, un más en medio del océano del conocimiento. Aunque ha tomado virajes que tienen que ver con el comportamiento del ciudadano estudiado desde el consumo, es bien cierto y sabido que, como se trató en una primera instancia en los estudios culturales sobre televisión, a las personas les interesa verse reflejadas en el medio, más aún cuando han interactuado activamente en él. Allí no solamente se ve reflejado, sino además lo está construyendo, lo está generando y lo editará mientras exista.
Este carácter social de presencia y pertenencia no puede ser menospreciado en el ámbito educativo pues estas herramientas como cualquier medio, se han convertido en mediaciones importantes para los estudiantes que prácticamente tienen un grupo de referencia adicional que a la vez es complementario, incluido en sus guiones mentales que continúan configurando su crecimiento y desarrollo frente al conocimiento y a la interacción con el mundo de la vida.
Así como las herramientas de la Web 2.0 muestran una nueva forma de que el conocimiento viaje, se transforme y se convierta en significativo, también hace parte de los dilemas morales a los cuales docentes y estudiantes deben enfrentarse: aquello que es propio, pero que ha sido retroalimentado por mis conocimientos, es mío o es colectivo. La construcción de conocimiento como en una conversación se convierte en manifestaciones de interpretación que en el más optimista de los casos se puede configurar como una “colcha de retazos” cuyo valor teórico puede ponerse en duda, sin embargo, también la mediación del docente valida la conceptualización, genera una brújula de conocimientos y valida la interacción con la red como propuesta de conocimiento.
El carácter social y de colaboración de la Web 2.0 podría fomentar una evolución de la educación hacia lo que a menudo se ha llamado “aprendizaje colectivo”[1].
Para crear impacto en el desarrollo educativo desde las herramientas web 2.0 no es necesario ser un experto, simplemente requiere de la inquisitividad necesaria para comprender los nuevos modelos de aprendizaje desde la dimensión de la red y la conectividad con sentido. El docente entonces se convierte en el generador de pensamiento crítico sembrando siempre la duda, la pregunta y por supuesto la crítica.
Este “aprendizaje colaborativo” consiste en considerar que el conocimiento no lo tiene el profesor en exclusividad, sino que lo tiene el grupo. Cada uno de los miembros que lo componen tiene una mayor accesibilidad a la información, lo que permite aportar nuevos puntos de vista, que enriquecen la relación y contribuyen a construir un conocimiento nuevo, cooperativo, adaptado a las necesidades y particularidades de cada grupo, que con toda probabilidad serán diferentes a las del curso anterior. En esta situación, el paradigma educativo que debemos alcanzar es aquél en el que el profesor es más un guía que un instructor, en definitiva, un acompañante que permita al alumno elegir su propio camino[2].
Ahora bien interesante es preguntarnos ¿Cuántas veces habremos deseado aprender y tomar decisiones sin tener que padecer las consecuencias negativas de nuestros actos? La capacidad que tiene hoy día la tecnología de emular el mundo real posibilita este tipo de aprendizaje mediante la experimentación y lo convierte en un proceso interactivo
El aprendizaje se convierte en un nuevo viaje a un mundo tan parecido al nuestro que muchas veces asusta por su caótica reorganización.
Por Nancy Stella Vesga Hernández
El mundo en la red es básicamente relaciones en movimiento. La generación de conocimiento, el desarrollo de aprendizajes, los instantes relacionales en la forma de ver el mundo, es hoy un acontecimiento que aunque asume la analogía de enlace busca contactar personas.
Por ello se puede decir que algo ha cambiado en la forma como el ser humano reconfigura sus relaciones con el mundo de la vida. Hace de su mundo objetivo, social y subjetivo una interacción constante con su entorno próximo. Ya el solo hecho de salir de la oficina, preparar su desayuno, entrar en una fiesta o el imperativo más profundo puede convertirse en tema de conversación y en la forma de manifestarse y de construir su zona de desarrollo próximo.
Sin embargo, dicha construcción de mundo requiere de un acto de responsabilidad ética que parte desde el sentido que el usuario le de a la construcción de conocimiento y la generación misma de nuevas significaciones del mismo. A este hecho se le suma el poder que ha adquirido la persona desde su capacidad y la forma con reconstituye una parte del todo, un más en medio del océano del conocimiento. Aunque ha tomado virajes que tienen que ver con el comportamiento del ciudadano estudiado desde el consumo, es bien cierto y sabido que, como se trató en una primera instancia en los estudios culturales sobre televisión, a las personas les interesa verse reflejadas en el medio, más aún cuando han interactuado activamente en él. Allí no solamente se ve reflejado, sino además lo está construyendo, lo está generando y lo editará mientras exista.
Este carácter social de presencia y pertenencia no puede ser menospreciado en el ámbito educativo pues estas herramientas como cualquier medio, se han convertido en mediaciones importantes para los estudiantes que prácticamente tienen un grupo de referencia adicional que a la vez es complementario, incluido en sus guiones mentales que continúan configurando su crecimiento y desarrollo frente al conocimiento y a la interacción con el mundo de la vida.
Así como las herramientas de la Web 2.0 muestran una nueva forma de que el conocimiento viaje, se transforme y se convierta en significativo, también hace parte de los dilemas morales a los cuales docentes y estudiantes deben enfrentarse: aquello que es propio, pero que ha sido retroalimentado por mis conocimientos, es mío o es colectivo. La construcción de conocimiento como en una conversación se convierte en manifestaciones de interpretación que en el más optimista de los casos se puede configurar como una “colcha de retazos” cuyo valor teórico puede ponerse en duda, sin embargo, también la mediación del docente valida la conceptualización, genera una brújula de conocimientos y valida la interacción con la red como propuesta de conocimiento.
El carácter social y de colaboración de la Web 2.0 podría fomentar una evolución de la educación hacia lo que a menudo se ha llamado “aprendizaje colectivo”[1].
Para crear impacto en el desarrollo educativo desde las herramientas web 2.0 no es necesario ser un experto, simplemente requiere de la inquisitividad necesaria para comprender los nuevos modelos de aprendizaje desde la dimensión de la red y la conectividad con sentido. El docente entonces se convierte en el generador de pensamiento crítico sembrando siempre la duda, la pregunta y por supuesto la crítica.
Este “aprendizaje colaborativo” consiste en considerar que el conocimiento no lo tiene el profesor en exclusividad, sino que lo tiene el grupo. Cada uno de los miembros que lo componen tiene una mayor accesibilidad a la información, lo que permite aportar nuevos puntos de vista, que enriquecen la relación y contribuyen a construir un conocimiento nuevo, cooperativo, adaptado a las necesidades y particularidades de cada grupo, que con toda probabilidad serán diferentes a las del curso anterior. En esta situación, el paradigma educativo que debemos alcanzar es aquél en el que el profesor es más un guía que un instructor, en definitiva, un acompañante que permita al alumno elegir su propio camino[2].
Ahora bien interesante es preguntarnos ¿Cuántas veces habremos deseado aprender y tomar decisiones sin tener que padecer las consecuencias negativas de nuestros actos? La capacidad que tiene hoy día la tecnología de emular el mundo real posibilita este tipo de aprendizaje mediante la experimentación y lo convierte en un proceso interactivo
El aprendizaje se convierte en un nuevo viaje a un mundo tan parecido al nuestro que muchas veces asusta por su caótica reorganización.
Las tecnologías Web 2.0 son proporcionan independencia autonomía, mayor elaboración y mayor eficiencia para desarrollar nuevas propuestas pedagógicas.
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